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Las segundas partes no son para nada buenas

Se lo ha dicho mil veces a eso y es totalmente cierto.

Bien, voy a comenzar el relato de esta experiencia (o para quien no conoce, en la jerga gatera se le dice xp) siendo totalmente gráfico y directo, ya que de esto se trata la intensión de este blog, de transparentar lo que es la vida de un gatero (o al menos la mía, ya que estoy lo suficientemente limpio como para poder hacerlo) Y aunque si bien yo no represento al común de los gateros, y ni tampoco ellos me representan en su mayoría mucho a mí, de alguna manera nos emparentamos y ciertamente nos representamos. Y es por ello que puedo llevar adelante un blog así, y saltando la brecha que nos separa mucho a unos de otros. Sí, una brecha, dije. Pero no me voy a poner a desarrollar acerca de esa brecha en este primer post. Ya habrá oportunidad de hablar acerca de esa peculiar brecha en muchos otros episodios. Ahora lo que importa es esta historia que vamos a tocar.

Bien, deciamos, gráfico al punto que las opciones para este encuentro no eran más que las siguientes:

Por lo general, yo tíldo con un ícono verde cuando se trata de opciones, diría yo, suculentas. Pero en este caso, más bien, se trataban de grises. Grises que terminaban identificando a estas opciones como un «es lo que hay»

Me suelo manejar realizando una especie de filtros y descartes que parten, en principio, de aquella manera en como ellas se muestran y se comunican hacia «nosotros». Para ser más concreto: si la mina a su whatsapp tiende a configurarlo como para tener oculta su última vez de conexión, yo no te confio del todo en esa mina. Algo esconde. Algo le gusta esconder. Y acá hay algo muy valioso de por medio, que es el tiempo de uno (y por sobretodo la guita, también, de uno), como para andar confiando en cualquiera.

En fin, no terminaban aprobando del todo el test gatero de confiabilidad. Por ello eran grises.

Tipo 7 de la mañana, de un pasado día, hace poco nomás, es que empiezo a tirar unos primeros mensajes, esperando respuestas de disponibilidad. Y concretamente me decido a encarar por las dos últimas, ya que las 2 primeras eran 2 brasileras de bairesgirls que cierta intuisión gatera me hizo descartarlas de por sí.

Entonces, tiro un primer mensaje a vero de gemidos..

Y el otro mensaje va para una «supuesta» paraguayita de yavisos..

Lo de supuesta se van a enterar al final el por qué.

Se fueron haciendo las 8.. y ninguna señal de vida por parte de las participantes. Bue.. era demasiado temprano todavía. Mientras, yo iba despacito alistándome de a poquito, desayunando alguito, aseándome, luchando con mi corte de cabello, etc.. Para mí, parte del mismo ritual gatero de cada ocasión.

Se fueron haciendo las 9.. y tampoco llegaban las respuestas. Boe, cómo duermen estas chicas. Pero cualquiera diría que se rompen el culo laburando.. 3:) Mientras, yo seguía en mi ritual despacito. En fin.

Hasta que se fueron haciendo las 10 de la mañana y hasta ahí nomas llegó mi estado inerte y comienzo a desenfundar un plan de emergencia. Y lo único que tengo a mano es una opción de reincidencia con una tal ceci, con quien ya tuviera un encuentro anterior y fue lo suficientemente aceptable como para tenerla en cuenta para casos como este de emergencia; y que la había encontrado, en su oportunidad, por vivavisos.

Y a esto, algo que por primera vez estaría por hacer: una reincidencia con una escort.

Vía whatsapp ceci me responde a los pocos minutos y arreglamos hora y lugar del encuentro. Y recién después de que sucediese este contacto de emergencia, me llega una primer respuesta, por parte de las otras dos. Era vero. Me termina diciendo que no podía ese día porque había llegado reciéntemente de un viaje, y que recién para la siguiente semana iba a estar realizando citas.

Salgo de mi hogar con rumbo al encuentro con ceci y, en eso que voy en el bondi, me llega la respuesta de la «paraguaya?», de que estaba disponible para el día, decía. Y así como la oportunidad hace al ladrón, la oportunidad también hace al gatero. Y la cito a encontrarnos en el mismo telo al que yo estaba yendo en camino para el encuentro con ceci. Pero la cito para 2 horas luego a lo de ceci. Calculaba yo que cerca de una horita sería suficiente tiempo como para reponer fuerzas de un primer garching con una y pasar luego a atender a una segunda.

Eso creía yo. Pero al tratarse de escorts (por no decir putas) siempre algo puede llegar a salir mal o fuera de lo planeado para uno. Y verán por qué.

Seguí viajecito, un poco extenso todo, hasta que por fin llego a inmediaciones del telo. Oh, casualidad, llegamos casi al mismo momento con ceci (ella venía caminando detrás mío) Saludo ameno, de por medio (ahí la cosa parecía enfilarse mejor a un tipo de trato esperado) entramos al sitio del pecado y la lujuria, pero aquí es donde me topo con el segundo mal presagio (el primero había sido un trato un poco frío de ceci en aquellos primeros mensajes del día) la vieja de mierda de la recepción me atiende con un humor para el carajo. Decí que en esos momentos uno piensa con la cabeza de abajo, porque si tendría que aplicar la cabeza de arriba la tendría que mandar a la recontramierda por amargada a la vieja, salirme de allí y enfilarme hacia otro telo. Pero uno no puede andar yendo de un lado al otro con una de estas minas, porque le estarías consumiendo lo que es su tiempo de laburo. Me la tuve que digerir como pude a la vieja y quedarme.

Boe, para colmo, me terminan dando una habitación de mierda todo chiquita. Ya tercera cosa que sucedía que no me gustaba.

Ya ahí nos desvestimos, pasamos a la acción con ceci.. y qué decir? La primera media hora todo bien, ella muy estrechita (demasiado quizás) se dejaba hacer de todo: meterle dedos y hasta llevarle al máximo la elasticidad de sus pezones. Y así hasta descargar el primero. No fué un garche wow pero descargué.

Ya habiendo culminado aquel primer acto de esa obra xxx de garching, y ya estando más relajado y descargado, las ideas y la cabeza de arriba me comienzan a laburar en una manera que me hacen divagar «Qué estoy haciendo acá», «No sé para qué vine», «Mirá las cosas que me tuve que fumar», «Vieja de mierda», «Encima ni wow»

Y bueno, la cosa fue que me terminaron cayendo todas las fichas tan así que quedé totalmente mal predispuesto. Y esto terminó siendo determinante para que no pudiera con un segundo garching. Lo intenté, lo intentamos con ceci, pero no se pudo.

Fue una mala idea la reincidencia. Sinceramente había algo dentro mío que me decía «Con esto ya no puedo hacer más nada», «Ya son aromas y sabores demasiado conocidos», «No hay manera», «No me inspira bien ya» Y no pude. No pude conseguir la motivación necesaria. Es más, en un momento, intentando un 69 ella me da el culo pero yo como que sentía ese culo demasiado cerca de mi cara. Sentía más ganas de que me saquen ese culo de ahí que de otra cosa. No hubo manera. Así en todo ese contexto no podía encontrar bien la motivación necesaria.

Su cuerpo, sus aromas, sus sabores ya me eran demasiado conocidos. No sé para qué se me ocurrió vivir una reincidencia. La verdad que está visto que no es lo mío. El cuerpo de la mina me termina resultando conocido y no me termina de calentar del todo en un segundo encuentro.

Conclusión: terminé haciendo una mala inversión de $1.100.

Y bueno, plan de emergencia.. Era eso que fué o nada.

Salimos del telo, hicimos una cuadra más caminando a la par con ceci y nos despedimos. La contemple solo instante alejandosé, sabiendo yo que esa sería la última vez que la vería. Nunca más. Pero no por ella, sino porque nunca más una reincidencia sea quién sea. Me lo perjuraría.

Y mientras me había detenido en un barcito a seguir dandome manija conque quizás tampoco es bueno para la mina una reincidencia, pensaba en qué iba a hacer con esta paraguaya que iba a venir después. Mirá si es más culona tipo gorda de lo que se ve en las fotos, o si está con celulitis. Dejate de joder! No se me iba a poder levantar ni con una grúa pluma.

Seguían pasando los minutos. Con el ánimo por el piso estaba y ni ganas de volver a garchar tenía. Pero seguía ahí, firme, estoico al pie del cañon, comiendo alguito y viendo qué podia llegar a pasar.
Faltando como unos 30 minutos para la hora del segundo encuentro, recibo el siguiente audio:

 

Qué peluquería ni qué ocho cuartos! Te mandé un mensaje a las 7 de la mañana. Tuviste cronometrada y exactamente 10 HORAS para ir a tu supuesta peluquería.

Mirá, nena.. Vengo de fumarme de que me contesten los mensajes cuando se les canta; de fumarme de que me traten fríamente como si yo fuese un mal trámite; de fumarme a una vieja malhumorada porque no tiene quien se la coja será.. y vos venís con tus inofensivas intensiones de cagarme el día? Decí que hace un momento vengo de hacer «algo parecido a ponerla» Digo, porque realmente, estaba tan ido, tan fuera de tiempo y espacio de garche que no sé si cuenta como garching. Pero, de que hice algo parecido a ponerla, lo hice.. De que sacié mi sed y mi busqueda de sexo, por hoy, pongamosle que ya lo hice (en situaciones extremas, nefastas, indeseables, pero lo hice) Asique.. andate al carajo con tu ridículo intento de joderme la vida porque no lo lograste hacer ni un poquito. Al contrario, gracias por no venir porque no estoy de humor para nadie.

– «No importa, será otro día» – Intento responder politicamente correcto con un mensaje, pero en el fondo era un «Andate a cagar con tu plantazo!».. Te pensaste que me ibas a joder a mí, justo a mí, con tu plantazito diminuto, chiquito, insignificante. No contabas, chiquita, con la astucia de este gatero para contrarrestar este tipo de cosas muy comunes en ustedes.

En este ambiente jamás pero jamás hay que confiar ciegamente en alguien sin ninguna reputación y que se promociona por medios no tan fiables del todo.

Y es lo que yo siempre digo: A estas minas no les gusta cumplir con responsabilidades. Si les gustase ello, laburarían de algo normal, y no de esto.

Je. Te pensaste que iba yo a confiarle ciegamente mi día de busqueda de satisfacción a una novata. Justo a mí me iba a lograr joder.

Hay que ser astuto y prevenirse.. Siempre. Casi regla número 1 del gatero es eso.

Han habido, hay, y seguirán habiendo muchos casos de plantazos que les sucederán a varios. Pero ser gatero es, en parte, un accionar con astucia, y hay que saber explotarlo al máximo en todo sentido.

Así, con este accionar como el de esa piba, a muchos les han cagado los planes y el día completamente estas minas. Pero.. yo soy yo, un estratega compulsivo, y los otros son los otros.

Luego, cuando me tocó emprender camino de regreso e iba en el bondi, aprecio algo a la vista que me hace ver que la llama interior todavía seguía intacta..

Era el deseo por otro cuerpo, por otros aromas y por otros sabores lo que hacia que todo volviera a la normalidad en mí.

♪ ♫ «Pleased to meet you.. hope you guess my name» ♪ ♫

Saludos. Y será hasta otra ocasión.